Personas que pesan

el_rincon_de_pensar_amth_reikibarcelonaOs escribo ahora con una sonrisa en la cara, desde la paz que me da el saber con certeza que estoy haciendo las cosas bien -al menos en este momento- y que mi vida ha estado lleno de personas que me han enseñado algo de una u otra manera.  Muchas personas.

Quizá sea la edad que me da esa visión de quedarme con lo que realmente vale la pena, lo que suma, las personas que me suman.  Y con ello -sigo sonriendo- un montón de caras vienen a mi mente, personas que me hacen reír, me dan alegría, algunas ¡incluso me dan mucho trabajo!, personas que están cuando las necesito y que saben que siempre me tendrán.

Personas que suman.

Es curioso porque mientras voy pensando en ellas -en cada una de sus características- las noto ligeras de corazón y espíritu, y sin embargo tienen un peso importante en mi vida.

Son personas que pesan.

Os explico con lo que hace tiempo he decidido no quedarme: con todo aquello no aporta nada a construir.  Con aquello que solo beneficia a una de las partes porque se olvidan de lo más importante, que las relaciones humanas se construyen a base de dos y que son las dos partes que deben aceptarse plenamente para poder funcionar.

He decidido no quedarme con aquellos que desean transformar la esencia de otros en suya propia.  Mala idea esta, no funcionará. Sé tú mismo, todos los demás están cogidos.

He decidido desechar aquello que me lastra, que me convierte en algo que no soy, que me pesa y agota sin aportar ni una sola gota de alegría, compasión, compañerismo, agradecimiento, empatía, movimiento, vibración o amor verdadero.

He decidido dejar a personas que me quieren mucho por aquellas que me quieren mejor, aquellas que dan el verdadero sentido a esta gran palabra.

He decidido desvincularme de personas que son su propio universo e intentan absorber todo a su alrededor en un agujero negro de egocentrismo sin medir los daños colaterales.

He decidido dejar la bondad de corazón para aquellas personas que entienden de bondad, no que tan solo hablan de ella.

He decidido dejar lo pesado, lo que no suma, lo que no aporta.

He decidido dejar a las personas pesadas.

En el mundo reiki del que provengo se enseña en el primer nivel qué es el efecto diapasón.  Al igual que si colocas dos diapasones en cada punta de una habitación y haces sonar uno, el otro también sonará debido a la transmisión de vibración, ocurre con el campo energético humano: si una persona me provoca un sentimiento en concreto se debe a que ese sentimiento está también en mi interior y debo trabajarlo.

Cuando te liberas del efecto diapasón con determinadas personas que han formado parte importante de tu vida por un tiempo, no sientes que nada resuene en tu interior.  Es una sensación curiosa de serenidad, de no sentimiento, de la nada y aunque puedes pensar que es triste,  al fin y al cabo liberas también el peso, la carga de algo que ya no vive en tu interior.  No existe, se ha ido.

Te liberas de personas pesadas y puede que en ocasiones, ellos también lo hagan de ti.  Entonces eres totalmente libre.

Sentirse ligero o no, tan solo depende de cuánto puedes llegar a quererte, a valorarte.

Así que deja que, como yo, esa sonrisa plácida aflore en tus labios y contéstame…¿cuánto crees que vales tú?

Diana Llapart

http://www.amth.org

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